THE LAND DOWN UNDER

Viajar abre la mente si se va con la predisposición adecuada. Cambiar de aires y visitar a un colega siempre me ha parecido una de las experiencias más enriquecedoras que hay a nivel profesional, igual que recibir a colegas que nos visiten, ya sean licenciados o estudiantes. Encuentro muy interesante ver cómo los demás hacen las cosas, qué técnicas utilizan y por qué, y a menudo después de una estancia con otro veterinario vuelvo cargada de ideas y cambios que mejoran sustancialmente mi trabajo.
En enero de 2007 tomé una excedencia en el trabajo para viajar a Australia y hacer estancias profesionales (y un poco de turismo) durante dos meses y medio. Poder ver las especies que había atendido como veterinaria (cacatúas, rosellas, pitones, peces payaso…) en su medio natural fue una experiencia maravillosa. Además pude cambiar de registro, ya que durante un mes hice prácticas en una clínica donde sobre todo se visitaban aves y reptiles, y durante otro mes estuve en un santuario donde sólo había especies salvajes australianas. Volví a casa llena de experiencias profesionales y vitales maravillosas, conocí gente interesante de todo tipo, y tuve la ocasión de trabajar con animales que, como la equidna, el ornitorrinco o el diablo de Tasmania, sólo había visto en libros y documentales.
Diez años después, uno de los veterinarios de quien tuve el honor de aprender, Bob Doneley, viene a España a compartir sus conocimientos, en el ámbito de la reunión científica del GMCAE. Desgraciadamente ya no quedan plazas para las prácticas, pero animo a todos mis compañeros a acercarse a León a escuchar a un ponente que no tendrán muchas ocasiones de escuchar por estas latitudes… aunque tampoco es mala idea hacer una escapada a las antípodas para verlo, yo os lo recomiendo.
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